Científicos Hallan la PUERTA AL INFRAMUNDO

Para los antiguos griegos y romanos, el infierno era un lugar físico al que se podía acceder a través de una puerta

Esta entrada se describe en numerosos textos antiguos, y la han estado buscando. Durante años.

Pero parece ser que por fin, los arqueólogos han hallado esa ‘puerta a los infiernos’ entre las ruinas de la antigua Hierápolis, situada en Pamukkale .

Pamukkale que significa “castillo de algodón”, es una zona natural situada al suroeste de Turquía

Los movimientos tectónicos ocasionaron la aparición de numerosas fuentes de aguas termales. Y fueron esas aguas, con su alto contenido en bicarbonato y calcio, las que crearon Pamukkale.

La antigua ciudad de Hierápolis se edificó en lo alto de esta montaña blanca de 160 m de altura.

Es aquí donde un equipo, dirigido por Francesco D’Andria, profesor de arqueología clásica en la Universidad de Salento, encontraron la ‘Puerta de Plutón’, junto al templo de Apollo, al reconstruir la ruta de un manantial termal.

De hecho, los manantiales de Pamukkale, que producen las famosas terrazas blancas, se originan justamente, en esta cueva

Una inscripción descubierta por los arqueólogos muestra que los antiguos romanos dedicaron este lugar a Plutón, dios del inframundo, y a su esposa Kore (Perséfone).

D’Andria encontró los restos de un templo y una piscina. Todo coincidía con las descripciones que aparecen en los textos antiguos.

La cueva, llamada el “Plutonio” por el dios Plutón, era conocida, en la antigüedad, como la entrada al inframundo, tanto por los griegos como por los romanos. y es descrita por el geógrafo e historiador griego Estrabón (q vivió aproximadamente, entre el 63 aC y 24 dC .) de la siguiente forma

“Este espacio está lleno de un vapor tan denso y brumoso que apenas se puede ver el suelo. Cualquier animal que pase a su interior se encuentra con una muerte instantánea”.

“Lancé un gorrión, y de inmediato, expiró su último aliento, y cayó”.

En los tiempos de Roma los sacerdotes utilizaban esas emanaciones para hacer sacrificios, en honor a los dioses,

A la entrada de la cueva Los animales caían muertos milagrosamente, sin ninguna intervención humana.

Sin embargo, era extraño que los sacerdotes castrados que los acompañaban no sufrían ningún daño.

Los espectadores podían ver los sacrificios de animales desde una distancia segura de la cueva.

Pero..  ¿Por qué no morían  los sacerdotes? Cuál era el secreto?

Parece ser que los científicos han descubierto el misterio, existe una fisura que emite dióxido de carbono a niveles mortales, va desde el 4 al 53% en la boca de la cueva, y hasta el 91% en su interior.

El CO2 es más pesado que el oxígeno, por lo que se deposita en la parte baja, formando una niebla tóxica cerca del suelo. “los animales al tener la fosas nasales más abajo, se asfixiaban, sin embargo, los sacerdotes al ser más altos respiraban aire puro y no les afectaba.

Los sacerdotes se acercaban a la boca de la cueva para hacer alarde ante el pueblo de que a ellos no les pasaba nada.

Es evidente que conocían el secreto.

También se ha descubierto que las emisiones son más altas al amanecer y al anochecer, ya que el sol las disipa, es por eso que los sacrificios se hacían nada más salir el sol o cuando se encendía.

Durante la excavación pudieron ver  cómo los pájaros que se acercaban a la cueva morían asfixiados debido a los abundantes gases letales de dióxido de carbono que emanan de la gruta.

Con este hallazgo, se ha llegado a demostrar, una vez más, que las leyendas narradas en textos antiguos tenían razón.

… (ver vídeo).

 

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