Descubierto Mensaje Oculto en Antiguo Templo Egipcio

El Templo de Hathor, situado en la ribera oriental del río Nilo, a unos 60 km al N de Luxor, es uno de los lugares más enigmáticos del antiguo Egipto.

Esta dedicado a Hathor, diosa del amor y la fertilidad, y en su interior hay 12 criptas decoradas, y dos capillas funerarias de Osiris.

Este templo es conocido por albergar las famosas Lámparas de Dendera, cuya hipótesis oficial afirma que este relieve representa el nacimiento del dios Hor-Sema-Tauy, el hijo de Hathor y Horus, que significa «Horus unificador de las Dos Tierras», y entre otras formas, se le representa como una serpiente emergiendo de la flor de loto.

Sin embargo, extraoficialmente se plantea que los relieves son la prueba de que en el antiguo Egipto tenían la capacidad de crear energía eléctrica.

Esto explicaría por qué en las construcciones que no han sido profanadas no se ha encontrado ninguna muestra de hollín o humo de lámparas de aceite y antorchas.

¿Entonces cómo iluminaban los oscuros pasadizos de los templos?

Los investigadores Peter Krassa y Reinhard Habeck, teorizaron sobre el uso de energía eléctrica en el antiguo Egipto, algo que revolucionó a los científicos.

Afirmaban que las pruebas de esta teoría se encuentran en los numerosos relieves esculpidos sobre las paredes de varios templos, como el de Edfú, Philae y Dendera.

Además, hay quienes han analizado la terraza del templo, y han observado unos orificios, dispuestos en líneas, donde se descubrieron restos de plomo, cobre y zinc.

Por lo que algunos creen en la posibilidad de que la superficie plana del templo podía hacer las funciones de una placa metálica electrónica, e incluso, podría producir efectos de electrólisis.

Pero, sin lugar a dudas, lo que ha causado más controversia, ha sido el famoso Zodiaco.

Que fue encontrado por casualidad durante la campaña Egipcia de Napoleón.

El general Desaix, en 1799, persiguiendo al ejército Mameluco, ordenó hacer un alto en el camino para descansar porque sus hombres y los animales estaban agotados.

Entonces, se abrió un hueco en el suelo, por el peso de una caja de municiones. Los soldados se asomaron por él, y descubriendo una cámara, en cuyo techo se encontraba el asombroso Zodíaco.

Sin embargo, este no es el único relieve donde se muestra el zodiaco, el techo de la sala principal del templo es una gigantesca representación del firmamento.

Durante la expedición napoleónica Vivant Denon dibujó el zodiaco circular y los rectangulares. Y en 1802, publicó varios grabados del techo del templo creando una gran controversia en torno a la auténtica fecha del zodiaco.

En aquella época, la llegada de la losa del Zodíaco causó una gran conmoción entre los científicos.

Hubo tres corrientes de opiniones sobre su antigüedad, por un lado los que afirmaban que pertenecía a los griegos, y lo fechaban en el s. II a.C;

otro grupo, era el del historiador Champollion, que creía que era grecorromano y lo dató en el año 2000 a.C.

Sin embargo, una tercera hipótesis, bastante revolucionaria, surgió de los astrónomos, encabezados por Charles Dupuis, que se basaban en que todas las constelaciones están conducidas por la de Leo, que se encuentra sobre una barca. En esa época el Sol estaba en la constelación de Leo, por lo que su antigüedad la llevaron hasta los 12.000 años.

Por supuesto, al hacer pública la teoría de los astrónomos, causó un gran escándalo en la iglesia, y el Arzobispo de París, monseñor Affre, amenazó con la excomunión a quienes manifestasen tales ideas.

Hay que tener en cuenta que entonces la iglesia databa la aparición del hombre en 5000 años, aunque posteriormente fue modificado.

Pero en aquella época nadie osaba llevar la contraria al Vaticano.

Sin embargo, los astrónomos no son los únicos que lo dataron en 12000 años, también Albert Slosman llegó a la misma conclusión, después de haber estudiado exhaustivamente, los jeroglíficos del Libro de los Muertos, y del zodiaco de Dendera.

Slosman fue uno de los mayores expertos en jeroglificos egipcios, no dejandose influenciar por la corriente oficialista, además fue un gran matemático, experto en análisis informático, y participó en los programas de la NASA para el lanzamiento de los Pioneer sobre Júpiter y Saturno.

Tenía una salud delicada, ya que durante la segunda guerra mundial fue arrestado por el servicio secreto alemán, dejándolo malherido y, posteriormente, sufrió dos gravísimos accidentes.

Según este investigador existen escritos del 4000 aC, en los que se habla de Dendera y sus reconstrucciones.

En un papiro del escriba del faraón Keops, que se encuentra en el Museo de El Cairo, describe que por orden de Khufu (Keops), el templo de la Dama del Cielo de Dendera será reconstruido por tercera vez.

El templo que vemos actualmente ha sufrido un total 6 reconstrucciones, sobre los cimientos originales, que se remontan a los arquitectos sucesores de Horus, que fueron los primeros supervivientes llegados a las orillas del Nilo, tras el cataclismo Atlante.

El Zodíaco de Dendera demuestra que tenían un gran conocimiento del universo y del ciclo precesional de 26.000 años, incluso la hora del comienzo y el fin del ciclo completo.

También, sabían dónde se hallaba el centro de nuestra galaxia y de la existencia de las 13 constelaciones, la última conocida como Ofiuco.

Slosman cuenta, que los sacerdotes sabían que algo iba a ocurrir, por eso construyeron miles de embarcaciones, que llamaban Mancgit y no sólo sirvieron para salvar parte de la población, sino que fueron utilizadas también por sus descendientes.

Esas Barcas las podemos ver representadas por todo Egipto.

Desde luego, al cortar el zodiaco, ocasionaron un verdadero destrozo, eliminando el jeroglífico que representaba el gran cataclismo.

En la escritura jeroglífica, el agua se representa con una línea quebrada, mucha agua son dos líneas, la crecida del Nilo tres, y un diluvio se representa con cinco líneas.

El Zodiaco de Dendera está rodeado por 8 líneas, lo que se traduce como un Gran diluvio.

Además, hay que señalar, que en el templo de Hator, la diosa del cielo Nut, en vez de estar revestida de estrellas, como sería lo normal, la encontramos representada con líneas quebradas, es decir bastante agua, y por encima de ella, las barcas que tuvieron que utilizar para salvarse de la Gran inundación.

Todo indica que aquellos que se salvaron del hundimiento de la Atlántida, llegaron hasta Egipto, hace casi 12.000 años, y continuaron su gobierno como faraones, dejando constancia de aquella odisea, en sus jeroglíficos.

Es posible que estemos viviendo en el tiempo propicio para conocer el mensaje de nuestros antepasados.

Sin embargo, el zodiaco de Dendera aún esconde increíbles secretos, que están esperando ser revelados.

… (ver vídeo).

 

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