Valiosos Hallazgos que NADIE Esperaba Encontrar

La idea de encontrar una fortuna enterrada ¿es lo que provoca tanto interés entre ese variopinto grupo de buscadores, cargados con sus detectores de metales?

¿O, puede que sean otras las razones? ¿Tal vez la codicia, el entretenimiento, o simplemente, por la indescriptible emoción de encontrar aquello que nadie ha tocado durante siglos, o milenios, porque permanece oculto en algún perdido lugar?

Lo cierto es que no importa cuál sea la razón que motiva a tantos buscadores de tesoros a emplear parte de sus vidas en escudriñar el suelo que pisan, lo más importante y asombroso es que, en algunas ocasiones, descubren.algo, con lo que ni siquiera habrían soñado.

Vamos a conocer los descubrimientos más sorprendentes que los cazadores de tesoros han encontrado con sus detectores de metales.

1 La pepita de Mojave. En 1977 el buscador de oro, Ty Paulsen exploraba un terreno cerca de Randsburg, un pueblo que no llega al centenar de habitantes, situado en pleno desierto de Mojave, en California, EE.UU.

Esta zona es famosa por su actividad minera y son muchos los que han soñado con hacer un descubrimiento similar al que consiguió Paulsen.

Se valió de su detector de metales para hallar una valiosa roca de oro de 156 onzas lo que equivale a un peso de 4,9 kg.

Esta piedra natural de oro es conocida como “la pepita del Mojave” y se exhibe en el Museo de Historia Natural del condado de Los Ángeles.

2 Tesoro Vikingo. En el año 2007 un padre y su hijo hallaron el tesoro vikingo más importante de los últimos 150 años en una granja inglesa.

David y Andrew Whelan, con ayuda de su detector de metales, dieron con este increíble tesoro en la localidad de Harrogate (Inglaterra). Estaba compuesto por casi 700 piezas, de las cuales 617 son monedas de plata, aparte había otros artefactos, como lingotes de plata, un brazalete de oro o una jarra de plata francesa, todo, en su conjunto, tendría un valor estimado de 1 millón de libras.

El tesoro fue acumulado por los vikingos durante el siglo 9 d.C., la mayor parte, se obtuvo gracias al saqueo de poblaciones extranjeras, algunas de estas piezas provienen de países tan dispares como Irlanda, Rusia, Escandinavia e incluso, Afganistán.

3 Casco romano. En el año 2010, un cazador de tesoros anónimo paseaba su detector de metales por un campo británico cuando de repente se topó con un hallazgo espectacular.

A unos 25 cm de profundidad comenzó a extraer pequeños fragmentos de cobre, hasta recopilar un total de 67 que formaban parte de una sola pieza que había sido totalmente destrozada.

Cuando la recompuso, el cazador de tesoros, no sabía lo que tenía entre manos y pensó que componían un adorno de estilo victoriano, pero una vez que indagó en los archivos se dio cuenta de su auténtico valor.

La pieza se conoce como “El casco de Crosby Garrett” y es una prenda de gala de la caballería romana hecha en bronce que data del siglo 1.

El casco está compuesto por una máscara de pelo rizado, que luce un gorro frigio adornado en su punta con una gárgola. Dicho objeto fue completamente restaurado por la casa de subastas Christie’s.

Calificado por los expertos como “un objeto excepcional”, es uno de los 3 que se han encontrado en Gran Bretaña y que no existen en otro lugar.

4 tesoro Nibelungo. En 2017, un arqueólogo aficionado descubrió gracias a su aparato de detección de metales, un tesoro de oro y plata que se hallaba enterrado en un bosque al oeste de Alemania.

El tesoro fue confiscado por las autoridades alemanas después de que su descubridor hubiera intentado vender las piezas en el mercado negro.

Fue entonces cuando los expertos tuvieron la oportunidad de examinar más de cerca las piezas que podrían formar parte del legendario tesoro de los nibelungos.

El poema épico del “Cantar de los Nibelungos” detalla que sus riquezas descansan en algún lugar del rio Rin, donde todavía buscan aquellos que creen en la leyenda.

5 Monedas de oro en la costa de Israel. En el año 2015, unos buceadores novatos se sumergían en el mar mediterráneo frente a las costas de Israel, cuando, de repente, avistaron en el fondo marino lo que a ellos les parecía una moneda de juguete.

Los buceadores le mostraron el hallazgo al director del club de buceo quien lo comunicó inmediatamente a la Unidad de Arqueología Marina del país.

Finalmente, fueron enviados buzos expertos equipados con equipos de detección de metales y consiguieron extraer alrededor de 2.000 monedas de oro del fondo del mar que en su conjunto llegaron a pesar unos 6 kg.

6 Collares en Escocia. En 2009, David Booth se compró un detector de metales muy básico para hacer salidas eventuales a buscar objetos perdidos. Para él, era solo un hobby, pero con la suerte del principiante, el primer día que lo utilizó realizó uno de los mayores descubrimientos de Escocia.

Cerca de la ciudad de Stirling, después de estudiar el territorio y obtener el permiso del propietario de la tierra, llegó al lugar, aparcó su coche e inicio la búsqueda.

Booth intuía que allí podría encontrar algo relacionado con la edad del hierro y… ¡Así fue! Caminó 7 pasos desde el coche y comenzó a cavar en el lugar donde le indicaba el detector.

Consiguió recuperar 4 magníficos collares o torques hechos en oro del año 300 a.C.

Al día siguiente, Booth notificó el hallazgo al Museo Nacional de Escocia, y el Dr. Fraser Hunter, responsable del departamento de la Edad del Hierro y Roma, del museo, comentó que casi se cae de la silla al ver el hallazgo.

No era para menos, ya que en Escocia no se había visto nunca nada similar en la edad del Hierro, ya que este estilo de torque procedía del mediterráneo, pero los 4 collares integraban también el estilo escoces o irlandés.

… (ver vídeo).

 

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